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Jazmín Gaspar Romero:
superación y vocación docente

De Esmeraldas a Quito: un camino de resiliencia
 

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Nacida en una zona rural de Esmeraldas, Jazmín Gaspar Romero enfrentó desde temprana edad los desafíos de crecer como una persona sorda en un entorno de escasos recursos. A los siete años, se trasladó a Quito bajo el cuidado de su tía, donde comenzó a buscar oportunidades educativas. No fue hasta los 12 años que pudo ingresar al Instituto de Audición y Lenguaje Enriqueta Santillán, enfrentándose a dificultades de comunicación que superó al aprender poco a poco la lengua de señas.

A pesar de las limitaciones del sistema educativo, logró completar su educación básica en el colegio Fe y Alegría, donde estudió a distancia los días sábados. Ingresó a la Universidad Católica para obtener un título en docencia. Aunque el proceso fue difícil debido a la falta de intérpretes y la complejidad de los materiales académicos, Jazmín perseveró, superó los exámenes de ingreso y obtuvo su licenciatura en educación.

Educadora y líder en inclusión

Tras completar su formación como licenciada, Jazmín decidió llevar su preparación un paso más allá y cursó una maestría en la misma universidad. Esto requirió adaptaciones adicionales en los contenidos y un esfuerzo constante para superar las barreras lingüísticas. Finalmente, logró obtener su título de cuarto nivel, consolidándose como una profesional altamente capacitada.

Su carrera laboral comenzó en el Colegio Juan Montalvo, donde trabaja como docente presencial. Allí, no solo enseña, sino que también lidera iniciativas para mejorar la educación de personas sordas y aquellas con educación inconclusa. En colaboración con el Ministerio de Educación, participó en proyectos que ofrecían educación desde el nivel básico hasta el bachillerato, beneficiando a jóvenes y adultos mayores de 18 años.

Jazmín ha trabajado incansablemente para garantizar que las personas sordas tengan acceso a una educación de calidad y a oportunidades laborales. Su enfoque en la educación virtual y presencial busca eliminar barreras y brindar herramientas necesarias para el desarrollo profesional de esta población.

Sobre la vida personal de Jazmín

Jazmín Gaspar Romero comparte su vida junto a su esposo, quien también es sordo, y sus dos hijos oyentes, de 12 y 9 años. La familia ha construido un hogar lleno de comunicación y apoyo mutuo, en el que la lengua de señas juega un papel central.

Desde que nacieron, Jazmín les enseñó lengua de señas como su primera lengua, fortaleciendo el vínculo familiar y permitiéndoles actuar como intérpretes en situaciones cotidianas, como citas médicas y trámites administrativos.

 

"Mis hijos nos entienden perfectamente, son nuestro puente de comunicación con un mundo que, muchas veces, no está adaptado para nosotros", comenta.

A pesar de no contar con familiares cercanos en Quito, Jazmín destaca que su núcleo familiar es su pilar, donde cada integrante aporta para superar los retos diarios.

En 2019, Jazmín recibió un diagnóstico que cambiaría su vida: cáncer de mama en etapa avanzada. Enfrentó el proceso médico con valentía, pero también con las dificultades de comunicación inherentes a su condición. Las mascarillas utilizadas por los médicos y la falta de intérpretes en los hospitales complicaron su acceso a información crucial sobre su tratamiento.

"Fue un momento muy duro. Me sentía sola, incomprendida, y tuve que encontrar fuerza en mí misma para seguir adelante", recuerda. A lo largo de este proceso, su madre, quien fue su mayor apoyo emocional, la acompañó en sus citas médicas y le brindó ánimo constante.

La pérdida de su madre durante esta etapa añadió un dolor profundo a su lucha contra el cáncer.

La vida no es fácil, pero siempre hay formas de seguir adelante. Mi familia, mis hijos y mi madre me han enseñado que el amor y el apoyo son fundamentales para superar cualquier obstáculo. A quienes viven con personas sordas, les pido que aprendan nuestra lengua y se conviertan en aliados en nuestra lucha diaria. Y a las personas sordas, les digo: no pierdan la esperanza. Podemos lograrlo todo con determinación y con fe en nuestros sueños."

Jazmín Gaspar Romero es un ejemplo de resiliencia, amor y compromiso. Su historia inspira a la comunidad sorda y a toda la sociedad a construir un mundo más inclusivo y humano, donde cada voz, ya sea hablada o señalada, tenga un lugar y sea escuchada.

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