
Tatiana Elizabeth Quilligana Rojas es una mujer joven oyente de 28 años nacida en el seno de una familia de padres sordos. En la comunidad sorda, personas como Tatiana son conocidas como "HOPAS". Desde pequeña, Tatiana se desenvolvió en un entorno bilingüe y bicultural. Su aprendizaje comenzó observando cómo sus padres y su abuelita se comunicaban mediante
lengua de señas. Con el tiempo, ella misma adquirió esta habilidad de forma natural, primero en el ámbito familiar y luego en los eventos y reuniones comunitarias a las que asistía con sus padres. Para Tatiana, crecer en este contexto no fue un desafío, sino una oportunidad para desarrollar habilidades que hoy valora enormemente.
Sin embargo, no todo ha sido fácil. Durante su adolescencia, se distanció un poco de la comunidad sorda, dejando de asistir a eventos y asociaciones. Esto la llevó a quedarse con un conocimiento más limitado de las señas actuales, ya que su familia usa principalmente un lenguaje más antiguo. A pesar de este alejamiento temporal, siempre ha sido el "oído" de sus padres. Este rol le ha permitido perfeccionar sus habilidades de interpretación y enriquecer su conocimiento del lenguaje de señas.
Tatiana describe con claridad las dificultades que enfrenta la comunidad sorda, especialmente en ámbitos como la educación y el trabajo. Recuerda cómo sus padres, al vivir en una ciudad pequeña como Loja, tuvieron pocas oportunidades educativas.
En el ámbito laboral, por ejemplo, menciona el caso de su tío quien sufrió discriminación y abuso ya que no podía defenderse fácilmente debido a las barreras de comunicación. En cuanto a la salud, Tatiana destaca la falta de profesionales capacitados en lengua de señas, lo que obliga a familiares oyentes, como ella, a acompañar a las personas sordas en sus consultas médicas. Estas dificultades lo ven también en situaciones cotidianas cuando van al cine y no entienden los subtítulos o al manejar y comienzan a pitarles y la gente no entiende que son personas sordas. Tatiana señala que ellos no desean ser “curados”, sino que su cultura sea respeta, es por ello que rechzan la creación de robots que traduzcan la lengua de señas.

Yo o mi hija siempre son las que tenemos que acompañarles a citas médicas porque no, no entiende, o sea, no entienden igual. Ahí ellos se quieren hacer entender escribiéndoles, pero no, lamentablemente hay palabras que ellos no comprenden porque como son personas solas no les enseñan. El lenguaje escrito como nosotros normalmente, entonces, es muy difícil para ellos".
Tatiana siente un profundo orgullo por la lengua de señas, la cual considera un idioma completo y complejo. Aunque reconoce que aún tiene mucho por aprender, se esfuerza cada día por mejorar su fluidez para poder seguir ayudando a su familia y a la comunidad sorda.
Mira a Tatiana comunicándose
en lengua de señas.


